Es fundamental saber cómo afrontar la adversidad.
Nadie dijo que la vida fuera un camino sencillo de seguir, libre de obstáculos. Hay momentos difíciles, injustos, incluso trágicos. Adversidades que se nos plantean a lo largo de los años y ante los que debemos reaccionar para seguir hacia adelante. Con optimismo, con resiliencia, con comprensión, con fuerza. Esta última palabra es la que da título al libro de la psicóloga Patricia Ramírez, Somos fuerza, publicado por Grijalbo y escrito con el objetivo de dar herramientas que nos ayuden a vencer la adversidad y superar todas las crisis. Un objetivo ambicioso, que no es imposible.
Le preguntamos a la autora precisamente sobre el título de la obra, Somos fuerza, sin duda toda una declaración de intenciones. ¿Y si de repente sentimos que no lo somos, que no tenemos la fuerza suficiente para afrontar situaciones complicadas? “Lo más importante es saber que no pasa nada, porque no podemos ser fuerza siempre y en todas las situaciones. El libro lo que viene a decir es que hay una fuerza interior que a veces sentimos cuando nos vemos delante de la adversidad o cuando la necesitamos y que, si no la vemos, podemos trabajar o entrenar aspectos psicológicos que nos ayuden a tenerla”, nos detalla la psicóloga. Llega ahí la pregunta clave, ¿de dónde la sacamos? ¿Cuáles son los recursos emocionales que tenemos a nuestro alcance para intentar superar las dificultades que se nos presentan en la vida?
Los recursos emocionales que más nos ayudan
La experta nos resume cuáles son los recursos emocionales que más nos pueden ayudar en situaciones complejas que se nos presentarán a lo largo de nuestras vidas, de dónde sacar, en definitiva, esa fuerza de la que habla el libro. “Si me preguntas de donde la sacamos, para mí lo más importante es tener un propósito en la vida, qué es lo que te motiva, por qué querrías salir de esta situación. Luego, dentro de una crisis, es importante trabajar otras variables. Por ejemplo, el tomarnos la crisis como algo temporal, como algo pasajero, porque no va a ser algo para toda la vida. El entender que dentro de una crisis todavía somos más vulnerables, más inseguros, menos capaces para afrontar algo. No es que seamos así, es que nos convertimos en eso debido al sufrimiento que tenemos. Y la fuerza también se saca pidiendo ayuda, aprendiendo a tomar perspectiva, pues a veces nos enredamos mucho en el ‘qué mal estamos’ y no nos damos cuenta de que con lo que hay que enredarse es con la búsqueda de soluciones. En una crisis, para encontrar fuerza, también tenemos que aceptar cosas que no podemos cambiar. Algunas veces somos muy reacios a aceptarlas, porque parece que aceptar es resignarse, y no es así, aceptar es el primer paso para coger fuerza e ir en otra dirección en la que ahora estamos”, nos cuenta, y profundiza en alguno de esos recursos a nuestro alcance:
- Uno de ellos es seguir con el autocuidado. Dentro de una crisis donde nos vemos inmersos en esa tristeza o dejadez, dejamos de cuidarnos, de hacer deporte, de meditar, de dormir, pensando que eso son tonterías que haremos más adelante, pero nos ayudan a regular nuestros neurotransmisores.
- Es importante trabajar la aceptación. Debemos aceptar que no podemos con todo, aceptar que la gente puede juzgar la manera en la que estamos viviendo la crisis, aceptar que somos vulnerables, aceptar incluso las emociones que sentimos (puedes sentir en un momento determinado rabia o frustración), aceptar que en una crisis no podemos controlarlo todo, y que somos lo que somos, incluso aceptar nuestro pasado.
- Tenemos que tratar de pedir ayuda, porque como no podemos con todo, tenemos que pedir ayuda.
- Darnos cuenta de que tenemos mucha capacidad de adaptación. Parece que en una crisis como todo se tambalea, y te obliga a salir de tu zona de confort, no te atreves a dar algunos pasos, a hacer cosas distintas, o no te ves capaz. Pues tenemos mucha capacidad de adaptación, y esta crisis de la pandemia nos lo ha demostrado, porque nos hemos visto obligados a adaptarnos, así que tenemos esa inteligencia adaptativa.
- Hay que aprender a vivir en el presente. Hay momentos en los que la vida nos ha atrapado de forma injusta, hemos tenido mala suerte, nos quedamos anclados en el pasado, rumiamos, sufrimos, nos imaginamos un futuro desolador y lo que está ocurriendo en este momento, lo dejamos pasar, y es importante trabajar en el presente.
- A ser posible hay que seguir manteniendo nuestra rutina, al menos las que sean posibles cuando todo se tambalea, pueden ser los horarios porque te han despedido, o porque te has separado… hay rutinas que podemos mantener y otras que tenemos que volver a construir.
Una primera sensación de shock
Tras un momento complicado, no es extraño sentir cierta sensación de shock al principio, como nos confirma la autora. “Ese estado de shock inicial es normal, porque a la persona le cuesta integrar cómo en ese momento su vida ha cambiado de un día para otro, tal vez por una mala noticia, una enfermedad, una separación, un problema de una amiga, económico… En ese momento, en elque tú tenías otra realidad en tu cabeza, te llega una realidad que tienes que encajar, y mientras lo hacemos, las personas a veces negamos, a veces evitamos, a veces lloramos… y no queremos aceptar porque supone iniciar una nueva vida de una manera en la que no estábamos acostumbrados o que nos va a generar dolor. Por eso, ese estado de shock inicial es normal. Si lo aceptamos, entenderemos que esto nos pasa a todos y no nos sentiremos tan extraños”, nos explica.
Fuente: HOLA